DOMINGO 2. PASCUA. CICLO A

“TOCAR AL RESUCITADO” – Domingo de la Divina Misericordia

Tomás quería tocar. No conformarse con palabras. No quedarse con el relato de otros. Quería meter la mano en el costado abierto de Jesús y saber, desde adentro, que era verdad.
Y Jesús no le negó ese deseo. Se lo concedió. Porque ese deseo —tocar al Resucitado— no es falta de fe. Es el deseo más hondo del corazón humano.
«Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.»— Salmo 117.
Y ese mismo don se nos sigue dando. Aquí. Ahora. En la Eucaristía.
Cuando extiendes las manos y recibes la hostia, no estás recibiendo un símbolo ni un recuerdo. Estás tocando el Cuerpo de Cristo. El mismo Cuerpo que fue llagado, que resucitó glorioso, que Tomás tocó aquella tarde con el corazón temblando.
Los primeros cristianos lo sabían. Los Hechos lo dicen con una sola frase: perseveraban en la fracción del pan. No era una obligación. Era el centro. El lugar donde encontraban al Señor vivo.
Pedro escribe a comunidades que sufren y les dice: «Le amáis sin haberle visto.» Nosotros sí le vemos. Velado, pero real. En el pan partido. En el vino derramado. En las manos abiertas del sacerdote que repite sus palabras.
Hoy, domingo de la Divina Misericordia, acércate a comulgar como Tomás se acercó a las llagas: con hambre, con humildad, sin miedo. Y escucha lo que Jesús te dice en ese silencio después de recibir su Cuerpo:
«La paz esté con vosotros.»

José Cristo Rey García Paredes, CMF

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 2026

NACER DE NUEVO

Quizás hoy no te sientes con ganas de aleluyas. Quizás llevas duelo encima. Quizás la muerte está demasiado cerca.

 No pasa nada. Escucha igual. Una tumba. Vacía. Eso es todo lo que hay esta mañana. Y nadie — ni las mujeres, ni Pedro, ni los apóstoles — lo creyó de golpe.

La fe en la resurrección no es un esfuerzo intelectual. No es voluntad. No es emoción religiosa. Es un regalo. Una revelación. “Se les apareció.” No dice: “lo buscaron hasta encontrarlo.”

El poeta irlandés W.B. Yeats escribió sobre otro domingo de pascua:

“Todo ha cambiado, cambiado absolutamente. Una terrible belleza ha nacido.”

Lo escribió para una revolución política. Pero esta mañana lo robamos para la revolución más grande de la historia.

Porque si esa tumba está vacía de verdad — la muerte no es un muro. Es una puerta.

Dietrich Bonhoeffer lo entendió. Teólogo. Preso. Ejecutado por los nazis: “El Dios del comienzo absoluto es el Dios de la Resurrección”.

  No te han dado la vida para que mueras. Naciste para nacer de nuevo. Lo que le pasó a Él, te va a pasar a ti.

¿Te resulta difícil creerlo? Normal. A todos nos cuesta. Hoy solo te pido una cosa: Detente ante la tumba vacía. Y deja que esa terrible belleza te alcance.

¡Aleluya!

José Cristo Rey García Paredes, CMF

SÁBADO SANTO 2026

EL DÍA DEL SILENCIO

El gran Silencio

 Hoy la tierra está temerosa y sobrecogida. Pero mientras nosotros vemos soledad, en lo invisible está ocurriendo una conmoción. Dios ha muerto en la carne, sí, pero para bajar a buscar a nuestro primer padre, Adán, como si fuera la oveja perdida. Cristo no se ha quedado en la tumba: ha bajado a visitar a los que viven en tinieblas.

El encuentro en el infierno

 Imagina la escena: Jesús llega a las prisiones del abismo con las armas vencedoras de la cruz en sus manos. Al verlo, Adán queda asombrado y grita: “¡Mi Señor esté con todos!”. Y Cristo, tomándolo de la mano, le responde con la mayor ternura: “Y con tu espíritu”. Es el encuentro de Dios con su humanidad herida.

El mensaje de Cristo

Escucha lo que Jesús le dice a Adán, y lo que nos dice a nosotros hoy:

  • “Despierta, tú que duermes”. No te creé para que permanecieras cautivo en el abismo.
  • Mira los salivazos de mi cara, para devolverte tu aliento de vida.
  • Mira los azotes en mi espalda, para aliviarte del peso de tus pecados.
  • Mira mis manos clavadas al madero, porque tú extendiste maliciosamente la tuya al árbol prohibido.
  • “Mi sueño te saca del sueño del abismo”.

De la Prisión al Trono

El rescate es total. Jesús le dice: “Levántate, salgamos de aquí”. El enemigo te sacó del paraíso, pero yo te coloco en un trono celeste. Ya no hay querubines que te prohíban el paso; ahora hay ángeles que reconocen tu dignidad y te sirven.

El reino de los cielos está preparado para ti desde toda la eternidad. Hoy, en el Gran Sábado, nada está perdido. ¡Despierta! Porque tu Dios ha bajado hasta tu propia oscuridad para sacarte a la luz.

José Cristo Rey Garcia Paredes, CMF

VIERNES SANTO 2026

EL SECRETO DE “DISCÍPULO AMADO”: EL TRIUNFO DEL AMOR

 Olvida la imagen de una víctima pasiva o deprimida. En el relato de Juan, vemos a un Jesús lleno de energía interior.

  • Cuando lo buscan, Él da el paso: “¡Yo soy!”.
  • A Pedro le ordena: “¡Mete la espada en la vaina!”.
  • Ante el poder del mundo afirma: “¡Mi reino no es de este mundo!”. Jesús es Señor hasta el último momento; sus verdugos son, en realidad, las víctimas de su no-violencia.

Junto a la cruz, el discípulo amado es testigo de un testamento de amor. Jesús mira a su madre y al amigo y redefine la familia: “Mujer, ahí tienes a tu hijo… ahí tienes a tu madre”. No es solo un gesto de consuelo; es la creación de una comunidad unida por el cuidado mutuo y el amor extremo.

Llegamos al clímax. Jesús dice: “¡Todo está cumplido!” y entrega el Espíritu. Para quienes están al pie de la cruz, este es el primer Pentecostés. No es un último suspiro de muerte, sino un “derrame” de vida. En ese instante, el amor de Dios empieza a circular “a borbotones” sobre la Iglesia naciente. Es una energía que todo lo supera y que vence amando incluso a quienes le quitan la vida.

Porque, hermanas y hermanos, tiene más fuerza el amor que el odio. Tiene más poder quien enciende una luz que quien apaga las luces de una ciudad. Al final, en la Cruz, ¡venció el Amor de los Amores!.

¿Quieres este señorío de Jesús?.

  • Borra resentimientos.
  • Corta la crítica permanente.
  • Perdona y ama sin condiciones. Haz del amor tu arma más poderosa. Porque hoy, lo que no es amor… ¡se está ahogando!

José Cristo Rey García Paredes, CMF